
Como ya viene siendo cada vez más frecuente, el sábado hicimos una salida gastronómica desde Vilanova en un señor barco de 15 metros de eslora. Tras el calentamiento inicial con un almuerzo en la casa del mar por el que fuimos banderilleados con 56€, partimos sobre las 10 de la mañana ante la mirada preocupada del propietario del yate, al que le parecimos una banda de piratas que se disponía a hundir su barco a la primera ocasión.
La navegación transcurrió divertida y rápida. A la hora de comer, ante el estado del mar tuvimos que refugiarnos en Sitges para poder disfrutar de una maravillosa Fideua gentileza de Jose, una escarola con romesco de Albert etc.., regado con buen vino y licores varios.
Atracando en Sitges para comer, el cielo se oscureceDespués de comer el tiempo empeoró y cuando todos los barcos volvían a puerto, nosotros salimos a la mar, inventando la maniobra "Sitges". Con Marejada/fuerte Marejada alcanzamos los 10 nudos y algunas olas de dos metros nos remojaron un poco.
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Al anochecer regresamos a puerto ante la alegría del propietario que nos esperaba con los brazos abiertos. Luego nos fuimos a merendar un bizcocho de chocolate que teníamos reservado para la ocasión.